Mi?rcoles, 24 de marzo de 2010

Estaba tirado en el sillón viendo la típica serie americana mientras comía unas patatas fritas, el sueño se apoderaba de él. Era tarde ya, toda la familia descansaba en sus respectivos cuartos. Sus hermanas dormían juntas eran gemelas y sus padres dormían en el ático. Él era el hermano mayor, quería quedarse a mirar la televisión un poco. Era tarde ya, sobre las 12:00 de la noche…

Su padre no le puso inconvenientes a quedarse un poco más en el salón, estaban de vacaciones en una pequeña casa a las afueras de la ciudad. La única obligación que le mandó era la de que cerrara la puerta principal de la casa antes de acostarse. Contestó con un simple ademán afirmativo…

-Sí papa-moviendo la cabeza a desgana.

La serie que estaba viendo pasó a un corte de anuncios de unos 3 minutos aproximadamente, estaba realmente cansado y se estiro completamente en el sillón y cerró los ojos su mente pensaba que se iba a despertar al regreso de la serie. Los anuncios de la tele-tienda ofrecían a señoras mayores con fregonas mágicas y productos basura…

En la sala solo se oían los ronquidos del muchacho. Todo estaba correcto, acabaron la tanda de anuncios y la serie volvió a continuar con su historia ficticia de asesinos y detectives creídos…

2. Las calles.

En los suburbios de las ciudades existe todo tipo de gente, todo variado, están los chalet de la gente medianamente rica, están las chabolas de los más pobres de todo un poco, puede ser el refugio de las peores gentes. La casa era blanca, estaba construida de madera, estaba gastada, la familia quería pasar unas semanas allí, era un lugar bonito a pocos kilómetros se extendía una pequeña playa de la cual el mar se apoderaba al subir la marea. Un sitio bonito sin duda, sitio problemático porque la policía rondaba por allí cada cierto tiempo, había seguridad y una gran cantidad de gente desconocida.

Las farolas presentaban a sombras terroríficas, por las noches las calles eran muy frecuentadas. No había casas cercanas a la de madera.

Un grupo de jóvenes desconocidos andaban por la calle y se separaban cada cierto tiempo, observaban las puertas y las ventanas, eran unos pobres jovenzuelos en busca de un lugar donde pasar la noche. Uno de los miembros del grupo se separó y se acercó a la casa, miró a su alrededor y intuyó que allí vivía una familia de paso. Tal vez unas vacaciones en la casa alquilada pensó el joven. Dio ruedos por la casa buscando un hueco por donde escabullirse y pasar la noche. Algo le sorprendió, una carcajada salió de su boca. Estaba impresionado, la puerta estaba abierta, al parecer cerrada pero no con llave.

3. En la casa.

Estaba feliz, pero con temor a que le descubrieran, tenía grandes problemas con la justicia, algunos pequeños robos y agresiones. Con cualquier problema más sabía que podría tener grandes consecuencias y no quería dormir entre rejas, aunque no sabía si se estaría mejor que dormir en las casas de los demás, o vagar por las calles.

Al entrar por la puerta vio el reflejo de un televisor y a un chico tirado en el sofá durmiendo profundamente, no tenía claro lo qué hacer. Estaba nervioso, y cerró la puerta de nuevo, pero esta vez, con llave, pudo intuir la situación y no quería que la justicia entrara por la puerta. Se metió las llaves en un bolsillo roto y descosido mugriento. Estuvo en pié observando el sofá y pensando las cosas antes de actuar. Era joven, pero vivió situaciones como aquellas y tenía que hacer lo debido con calma y a su tiempo.

Una luz se encendió en las escaleras, y asustado corrió a la cocina, no conocía aquel lugar, y tenía que dibujar un plano de la casa. Por la puerta de la cocina miraba las escaleras, y pudo observar lo que ocurría sin que le observaran a él. Una niña de unos 6 años bajaba por las escaleras torpemente entre la oscuridad y dirigía su mirada al salón. La televisión estaba encendida, no le extrañaba, conocía bien a su hermano mayor, y era habitual que ocurriera esto. Bajó al fin las escaleras y forcejeó la puerta, quería comprobar que estaba cerrada, tenía miedo, en su rostro lo demostraba, pero al llegar a aquella casa observó con su familia todos los lugares y sabía que allí dentro no había nadie extraño dentro de la casa si la puerta estaba cerrada. Apagó la televisión y le dio un beso a su hermano en la mejilla. Se acercaba velozmente a la cocina, el desconocido, quedó aterrorizado, no había escapatoria, se escondió detrás de la repisa, la niña encendió la luz y no vio nada allí que le llamara la atención. Abrió la nevera y cogió la leche… Todo marchaba bien pensó en desconocido, pero la niña iba a lo suyo, y no hizo ademán de tomarse la leche sin más, necesitaba algo, y se dirigió a la repisa, tenía que coger el “Colacao” para que todo fuera de su agrado.

Un grito se apoderó de la habitación, la niña estaba asustada, y el desconocido mostró sus dotes delictivas y hundió su gran puño en la barriga de la pobre niña. Estaba desesperado, no podía mas, la cosa se torció brutalmente. La niña se quedó sin respiración durante un corto tiempo, pero estaba increíblemente asustada… El extraño escuchó los pasos en el piso de arriba, todo tenía que ser rápido y acabar cuanto antes con aquel incidente… Volvió a asestarle un golpe a la niña pero ahora en la cabeza, quedó tirada en la cocina, estaba inconsciente y de su boca manaba líquido rojo. El hombre salió de la cocina y se dirigió al salón, allí estaba su hermano. No lo dudó más, estaba cometiendo el error de su vida y pagaría por eso, pero todo tenía sus pros y contras. Lo cogió por la garganta y retorció su pescuezo, un gran estallido, los huesos se rompieron y en pocos segundos el cuerpo quedó inerte sobre el sofá. Parecía dormido, pero un sueño interminable… El desconocido había matado a dos personas en menos de diez minutos.

4. Piso de arriba.

La otra hermana estaba asustada, se despertó en la noche. No había nadie mas en su habitación, esto le asusto. En la habitación había dos camas, la suya y la de su hermana. No estaba allí, las mantas estaban arrugadas. Normal tal vez, pero para la niña esto le aterró, abrió la puerta y se asomó a las escales de acceso a la planta baja. Estaba su hermano completamente dormido en el sofá, y otra figura vagaba por el salón. No sabía quien era, ella era más valiente que su hermana, dicen que los gemelos se parece mucho, pero en la virtud de valentía esta destacaba, pero contra una persona desconocida no hay nada más que correr. La figura de un hombre en la planta baja lo observó y esta, salió corriendo a la habitación de sus padres.

El hombre estaba alucinado, entro en un estado de confusión, miedo, odio (así mismo)… Vio a la niña que había golpeado brutamente en la cocina, estaba sudando.

-¡Papa, hay un extraño en el salón, y mi hermana Luzzy no está en su cama!- dijo entre sollozos.

-¿Cómo… no será una broma no?- esperó un momento y fijo en la cara de la niña, sintió la lealtad y la verdad estaban presentes en la habitación. Mientras su madre la tranquilizaba. Cogió su escopeta de caza-Vamos…vamos a tranquilizarnos.

Había alguien en la parta baja de la casa, corría por los escalones torpemente. Sus pisadas hacían crujir la madera. El desconocido buscaba en las habitaciones a otro miembro de la familia, solo faltaban sus padres y la niña que se había escapado de la cocina sin que se enterase. Tal vez tuvieran más inquilinos en la casa, sus suegros. No le importó pensar en eso, tenía que seguir adelante y acabar con todos… Entró en la habitación de la niña, había dos camas, algo le hizo intuir que se había equivocado al relacionar cada cosa con su acción. Un marco estaba en la mesilla de noche, en una de las camas, dos niñas idénticas posaban para la foto. Esto le tranquilizó.

-No hagáis ruido, esconderos en el baño. La persona que esté a bajo se va a enterar-tenía miedo, como la madre, pero quién sabe, podía estar implicada como rehenes sus dos otros hijos. Le aterraba la idea de estar atrapados en ese lugar, sabía que tendría que soltar el arma si ponía la vida en juego de sus más queridos.- ¡Rápido, papa se ocupará de esto!

Los miembros restantes de la familia estaban en el ático, el hombre estaba aterrado y por eso, buscó un arma por si las cosas se ponían peor, encontró un cuchillo en la habitación del hermano mayor. Una arma que guardaba de bajo de su colchón. Se rió, el también tuvo a su edad un arma igual.

Había otras escaleras que accedían al ático, allí estaban todos, la puerta estaba cerrada con un pasador. El hombre las sabía todas, lo más peligroso era enfrentarse a los padres, podían ser un hueso duro de roer. Por eso se quedó a pensar varios momentos, por su mente pasaron varias posibilidades, la primera y la que menos pensó fue la de marcharse, la ley le tenía fichado, tenían sus huellas dactilares y su sangre. Sabía que le culparían a el, y bueno, esto no podía suceder. Esta la descartó al completo, y se deleitó por seguir adelante…

5. El ático.

El padre sentado en su cama apuntaba a la puerta con su escopeta recortada. Era buen cazador, y con aquella arma nada quedaba en pié… estaba aterrado, nunca había disparado a ninguna persona, y bueno, como no algunas veces deseo meterles una bala a algún político y… En su mente, podía imaginarse toda lo que había pasado, pero no podía adelantar los acontecimientos ni hacer aproximaciones. En el baño estaba todo tranquilo, tenía doble cierre, y el lunático que subiera, tendría que acabar primero con un hombre que le apuntaba en sus mismas narices a través de la puerta.

El desconocido, estaba debajo del ático, para acceder a el, había que subir unas cuantas escaleras, tras esta una puerta de madera le conduciría a acabar con todas las personas restantes. Se acercó lentamente sin hacer ningún ruido, quería saber con quien se iba a encontrar. Se agachó y observó por debajo de la puerta, un hueco entre la pared y esta. Un hombre desafiante calzaba unas zapatillas y le apuntaba a través de la puerta con una escopeta. Contra eso no podía hacer nada, un cuchillo jamás vencería a su arma. Necesitaba un rehén para poder negociar y engañarlo para que le dejara entrar…

Bajó de nuevo por los escalones, y se dirigió hacia la cocina, donde había dejado inconsciente a una de las gemelas, no estaba allí. Solo un charco de sangre pegajoso descansaba en el suelo. Toda la cocina estaba revuelta, la niña volvió en sí y salió de la cocina. Estaba perdiendo el control por el momento, y se dirigió con su cuchillo al salón, allí estaba su hermanito en un sueño beneplácito y profundo. Pudo ver una especie de mesilla en un extremo de la habitación, estaba cubierto con un mantel, y pensó que era el mejor lugar para esconderse. Se acercó allí y se inclinó de rodillas, dando grandes punzadas contra el interior del mueble. A su espalda, una figura oscura se le apareció sin que se diera cuenta, y con un cuchillo le rajó en la zona del talón. El hombre empezó a gritar de dolor y a gemir…

La niña se le quedó mirándole, tirado en el suelo y pensó en su cambio de actitud, en un segundo había cambiado, ayudado a su familia y descargó toda su ira por el daño que le hicieron a su hermano. No quedó allí durante mucho tiempo y salió velozmente por las escaleras, que produjeron un crujido agudo…

6. El desenlace.

En el ático solo se escuchaban los sonidos de la planta baja. Unos gemidos de dolor graves y un agudo crujido de escaleras, que indicaba que alguien velozmente se dirigía a la puerta. El padre, estaba nervioso, acariciaba el gatillo con mucho cuidado, pero el miedo le podía.

Alguien empezó a golpear la puerta de forma repetida, y el hombre con la escopeta, toco torpemente el gatillo. La bala salió disparada y traspasó la puerta, y se miro a través del hueco como un cuerpo volaba por encima de las escaleras. El padre quedó atemorizado, casi muerto de miedo, sabía lo que había echo, y sin mas demora, abrió la puerta con fuerzas y vio un horrible paraje. Su hija Luzzy, descansaba en el suelo, tenía una gran herida en el pecho y de ella manaba cantidades considerables de sangre. La cogió en sus brazos y la estrechó a su cuerpo.

-A…abajo, bajo-dijo, con una voz grave y entre sollozos, pero al fin se cerraron sus pequeños parpados y no respiró más-.

Su padre, estaba acongojado, había sacado la vida a su propia hija y un hombre andaba a sus anchas por la casa, un lunático. Pero él no pensaba nada más en que si había un ser ruin en aquella casa era el mismo…

Por las escaleras trepaba a rastras un hombre, cuando pudo vio el paraje en el cual se encontraba y en que situación estaba se entregaba a una muerte justa, había cambiado la vida a todos los inquilinos de la casa. El cuerpo de la niña inerte estaba tirado en el pasillo y un hombre a pié de ella lloraba desolado y apuntaba con su escopeta a su misma cabeza. Este, no se dio cuenta de que estaba allí observándole. Pero en instantes pudieron verse a los ojos del otro y ver al demonio en persona…

Los gritos incontrolados pusieron nerviosos a la madre y a la otra hermana, salieron del baño y se dirigieron al pasillo. La pequeña, al ver aquel horrible suceso con sus propios ojos se aferró a su madre y empezó a pensar en un mundo mágico en el cual toda la familia estaba en la playa y se divertían, hacía todo lo posible por ignorar aquel suceso, y lo consiguió. La madre miraba la escena descontrolada, un hombre estaba herido cerca de las escaleras con un cuchillo y su marido le apuntaba con su arma. No podía ver hacia el suelo rojizo…

Tras unos minutos de conversación, el desconocido paso el cuchillo por su cuello y quedó allí tirado. Lo hizo porque sabía que la conciencia le haría pedazos en su interior, y también que si todo pasara la justicia lo metería entre rejas y su enemigo sería como no su conciencia…

Allí acabo todo, el padre tenía el mismo pensamiento que aquel hombre ya muerto, pero quería sufrir por aquello que había echo. No podía disparar su escopeta allí delante de sus seres queridos, su mujer, y sus dos gemelas una tirada en el suelo y la otra que lloraba descontroladamente. Luego se supo que estaba su hijo, que pasó por inadvertido durante todo aquel tiempo…

La justicia se encargó de todo. Al padre se le condenó a cadena perpetua. La familia lo visitaba a menudo y no podían reprocharle nada. No había ira al pensar que había matado a la niña, pero el hombre estaba condenado a llevar aquel peso durante toda su vida. La niña y su hermano descansaban en el cementerio del pueblo…

 


Tags: Grandes Relatos

Publicado por snoopy2 @ 14:58  | Grandes Relatos
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