Jueves, 19 de agosto de 2010
Secci?n de relatos de terror Me miro en el espejo, y en ?l se reflejan el peso de las horas de insomnio. Me asusta la palidez de mi rostro, la profundidad de mis ojeras. Detr?s del espejo est? la cama, ese monstruo que me tienta...

Me miro en el espejo, y en ?l se reflejan el peso de las horas de insomnio. Me asusta la palidez de mi rostro, la profundidad de mis ojeras. Detr?s del espejo est? la cama, ese monstruo que me tienta, que me ofrece un premio que nunca puedo recibir; la odio, en cambio la sigo buscando con anhelo cada noche. Cierro los ojos, intentando despejar mi cabeza, concienci?ndome de todo lo que voy a tener que pasar, las pesadillas a las que me voy a tener que enfrentar.
Tengo miedo, lo reconozco; ?pero c?mo no tenerlo cuando sabes todo lo que vas a ver, todo lo vas a sentir? Siempre me consider? una persona fuerte, ahora me asusta mi debilidad.
Voy hacia la cama, y siento como el peso de mis pies se incrementa cuanto m?s me acerco a ella. La adrenalina invade mi cuerpo, mi coraz?n se acelera y sus latidos me martillean la cabeza; tengo que morderme el labio inferior para no marearme. Cada d?a me cuesta m?s. Cuando consigo acostarme el sudor perla mi cuerpo y los m?sculos de mis piernas se quejan por el trabajo realizado. Recupero el aliento poco a poco antes de meterme entre las mantas.
Ya estoy; tendida con la mirada fijo en un techo que me conozco de memoria. Mi mano busca el interruptor, pero mis dedos no lo quieren pulsar. Siento como la desesperaci?n crece dentro de m?. Apago la luz.
Me quedo escuchando el silencio de la noche, dejando que mis ojos se acostumbren a la oscuridad que me rodea para que cerrarlos no me resulte tan complicado. Es un truco que por ahora enga?a a mi mente, pero cada d?a me cuesta m?s hacerlo. Siento como mi cuerpo se sume en un estado de falsa tranquilidad, mi ritmo card?aco decelera, la sangre fluye m?s lenta entre mis venas, mis pulmones cogen m?s aire y lo aguantan m?s tiempo. Ahora o nunca.
Cierro los ojos ante la protesta de mi cabeza, que me pide que los abra para no ceder a las pesadillas; pero tengo que hacerlo, llevo tres d?as sin dormir y necesito descansar. Esa guerra interior dura m?s que de costumbre y a punto estuve de ceder, pero consegu? mantener los ojos cerrados.
Ahora solo me queda esperar a que el sue?o venga a mi encuentro, y con ?l las pesadillas que ahogan mi alma. Siento como voy perdiendo la raz?n de forma lenta, como si me estuvieran avisando de que me est?n esperando.
Y llego a junto a ellas.
Estoy sola en un campo totalmente llano, donde mi vista se pierde en un horizonte que est? a miles de kil?metros. Mire hacia donde mira solo veo verde y azul. Tampoco se escucha nada; ni el cantar de un p?jaro, ni el respirar de una lagartija, ni el aleteo de una mariposa. Un silencio infinito que se extiende ante la nada.
Empiezo a andar buscando la m?s m?nima se?al de vida, todo es en vano.
Entonces empieza, ya est? aqu?, me encontr?. Echo a correr a?n cuando no soy capaz de mirarlo, siento como grita de j?bilo por hallarme. Corro como si se me fuera la vida en ello, como si la posibilidad de despertarme no existiera.
Freno en seco, ante m? acaba de aparecer un bulto, lo miro lejos, en la distancia; pero en dos zancadas llego a su lado. Tiene forma humana y me agacho a su lado para suplicarle que me ayude; las palabras se mueren en mi boca. Es ?l. Su enorme sonrisa me recibe y sus dientes podridos me dan la bienvenida. Grito y ?l se r?e en una carcajada que me perfora los t?mpanos.
Vuelvo a correr, m?s r?pido que antes si cabe. Su carcajada qued? suspendida en las manos del eco y por mucho que me tapo los o?dos no puedo dejar de escucharla. Giro la cabeza intentando calcular la ventaja que le llevo pero el ya no est? all?, aunque siento como sus ojos me est?n espiando desde todos los ?ngulos.
Cuando vuelvo a mirar al frente su cara vuelve a estar delante de la m?a, sus ojos vac?os de vida se clavan en los mismos y siento como mi temperatura corporal desciende. Caigo al suelo y escucho como mi brazo se rompe al caer debajo de mi cuerpo. Grito de dolor, mas no me despierto. Reculo como puedo, pregunt?ndome porque no me despierto, porque sigo en el mundo de los sue?os. Mis preguntas no tienen respuesta.
?l me mira, se est? divirtiendo, lo s?; y esa certeza hace que a?n tenga m?s miedo y que la idea de despertarme de pronto me parezca imposible. En un ?ltimo intento me vuelvo a tirar encima de mi brazo y, aunque el dolor hace que me salten las l?grimas, sigo estando en el mismo sitio y ?l sigue estando delante de m?.
Se agacha y siento como sus manos agarran mis tobillos. Pataleo, pero eso solo consigo que gire el brazo de forma brusca y que mi tobillo se rompa. Grito de nuevo, suplico que me despierten, pero s? que nadie va a hacer nada. Sus manos se cierran entorno a mi cuello y aprietan despacio, privando de aire a mis pulmones con demasiada lentitud. Siento como la vida se me escapa, como mi ?ltimo aliento se acerca. Me pierdo en sus ojos y miro su satisfacci?n antes de que se me cierren para siempre.

Jenny

Publicado por snoopy2 @ 10:10  | Grandes Relatos
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