Lunes, 20 de septiembre de 2010
Secci?n de relatos de terror La curiosidad mat? al gato...Siempre quise saber como Dionisio preparaba sus f?rmulas y hechizos. El era el brujo y curandero del pueblo. Yo ten?a amistad con ?l, pero aun as? no sab?a c?mo realizab...

La curiosidad mat? al gato...
Siempre quise saber como Dionisio preparaba sus f?rmulas y hechizos. El era el brujo y curandero del pueblo. Yo ten?a amistad con ?l, pero aun as? no sab?a c?mo realizaba esos ritos o qui?n lo ayudaba; ?l nunca me contaba c?mo hacia eso.
Siempre fue respetado porque sus trabajos eran efectivos. Cada vez que Dionisio se iba al mercado, yo lo segu?a para poder ver qu? era lo que compraba, probablemente para sus p?cimas, empero lo perd?a de vista. Extasiado, regresaba hacia mi hogar.
La casa del brujo no estaba muy retirada de la m?a, por lo tanto pod?a visitarlo. Era muy agradable conversar con ?l; no tiene la finta de un hechicero, yo creo que por eso nadie le tem?a. No dejaba entrar a nadie a su casa excepto a sus clientes , aunque fuese el mejor amigo.
Las noches eran escalofr?antes para m?. Al reposar sobre mi cama, se escuchaba a lo lejos unos c?nticos acompa?ados por el silbido del viento, quien mov?a con furia las hojas secas de los ?rboles. Las sombras de las ramas se infiltraban a tr?ves de la ventana y se proyectaban hacia la pared de mi rec?mara, semejando ser unas manos esquel?ticas con garras deseando atraparme a toda costa. Eso era suficiente para despojar mis sue?os y pasar la noche totalmente despierto. Continuaba escuchando esos tenebrosos cantos, estoy seguro que se trataba de Dionisio.
Muchas veces dese? salir de mi casa y caminar hacia la choza de ?l, pero mi miedo me lo imped?a. No me acercaba hacia la puerta de la sala de estar.
Ya no pod?a resistir m?s; la duda me carcom?a, ?Qu? era lo que hac?a Dionisio al caer la puesta del sol?
Una noche me arm? de valor, esper? a que toda mi famlia estuviera profudamente dormida para llevar a cabo mi plan. Tom? mi gabardina, saqu? un quinqu? y camin? con sigilo hasta llegar a la salida. Finalmente me encontraba afuera. Encend? la l?mpara de alcohol y me encamin? hacia el hogar del curandero. Caminando en medio de la oscuridad del fr?o bosque, mand? un haz de luz hacia los ?rboles, las siniestras sombras de las ramas se formaban a mis espaldas, de nuevo imaginaba que me atrapar?an en un inesperado momento. Trataba de no ver a esas figuras del mal. El g?lido viento pegaba de lleno en mi rostro; los matorrales se mov?an macabramente como si alguien estuviera oculto y prepar?ndose para salir a atacarme.
?Basta de alucinar ! me repoch?.
Dirig? la vista hacia el firmamento nocturno, no hab?a ni una sola estrella, s?lo negros nubarrones. A cada paso, escuchaba el canto de los grillos y el de los b?hos. Comenc? a inquietarme. Mi mente luchaba por decidir dos opiniones: una era llegar a la casa de Dionisio y la otra, regresar a mi hogar.
Distingu? a lo lejos un destello de luz, al parecer proven?a de una ventana. Efectivamente, se trataba de la choza del joven curandero. De repente, la puerta se abri? y sali? ?l. Cargaba un sucio costal. R?pidamente me ocult? atr?s de un ahuehuete, apagu? la flama de la l?mpara y esper? a que se retirara el brujo. Se perdi? en la inmensidad de la oscuridad. ?Porqu? llevaba ese costal y a d?nde se dirig?a? Record? esos rumores acerca de ?l, se contaba que Dionisio sal?a algunas noches para ir al cementerio local a robar restos humanos y alguna otra cosa.
Esta era mi oportunidad, me acerqu? a la choza. De lejos se pod?a percibir un olor a hierbas y aceites. Como lo esperaba, la puerta principal se hallaba cerrada; camin? alrededor del lugar. Afortunadamente encontr? una ventana abieta, entr? por ah?. El f?tido aroma de aceites se intensific?. Debido a eso, me provocaba un cosquilleo en la nariz, por lo que tuve que tap?rmela. Saqu? de nueva cuenta el quinqu? para iluminar el interior. A mi alrededor colgaban algunas coronas de ajos; sobre una mesa hab?a hierbas secas, frascos con l?quidos amarillentos y huevos, unos en estado de putrefacci?n. Me sobresalt? al escuchar el movimiento del cerrojo de la puerta. Me escond? debajo de la mesa. La puerta se abri? de golpe, entr? el curandero cargando el costal que se ve?a pesado. En seguida, entr? a una habitaci?n contigua, la puerta de ese cuarto quedo entreabierta y una tenue luz sal?a de ah?. Dej? mi escondite y me acerqu?. Observaba por medio de la rejilla de la puerta. Ah? estaba Dionisio, parec?a estar pl?ticando con alguien. Una voz ronca respond?a, ?Qui?n ser?a ese sujeto? No v? entrar a nadie m?s a la choza. Si ese individuo estuviera esperando en ese cuarto, me habr?a escuchado cuando entr? al paup?rrimo lugar.
Perd? de vista Dionisio; se escuch? un cacareo, ?una gallina?
Ahora, toma al ave orden? esa inc?gnita voz y cort?le el pezcuezo. ?As? no torpe!
Se hab?a tornado molesto. El animal se escap? de las manos del joven para salir del cuarto ?y se dirigi? hacia donde yo em encontraba! El sali? por la gallina; no me dio tiempo para esconderme. El brujo me hab?a encontrado. Entonces, fue el momento que pude descubrir a la otra persona; no pod?a ser cierto, era Teodoro el padre de Dionisio,?pero ?l hab?a fallecido hace diez a?os! Llevaba puesta la misma vestimenta con la que hab?a sido enterrado. Su rostro era p?lido y transparente, sus ojos eran de un color rojo intenso.
Me quede paralizado y mudo por el terror. Teodoro se hallaba a espaldas de su hijo y parec?a observarme.
Descubriste mi secreto. confes? Dionisio al parecer apenado La verdad no soy buen brujo y mi padre viene ayudarme todas las noches.
Eso fue suficiente para m?, pude reaccionar para salir huyendo despavorido de ese fantasmal lugar. No sab?a si ambos me persegu?an.
Ahora s? el secreto de Dionisio, nunca se lo cont? a nadie. Ha pasado el tiempo, ya no vivo en ese pueblo, no quisiera toparme nuevamente con el difunto padre y su hijo.
No m?s curiosidad, aprend? mi lecci?n.

Rom?n H.G.

Publicado por snoopy2 @ 17:56  | Grandes Relatos
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