Domingo, 03 de octubre de 2010
Secci?n de relatos de terror El hambre se apodera de ?l.El olor a podredumbre hace que todos sus sentidos se despierten, buscando la fuente, con la esperanza de encontrar alg?n alimento. Hace tiempo que este es el ?nico pensami...

El hambre se apodera de ?l.
El olor a podredumbre hace que todos sus sentidos se despierten, buscando la fuente, con la esperanza de encontrar alg?n alimento. Hace tiempo que este es el ?nico pensamiento que su cerebro, corrompido por el tiempo y la enfermedad, alberga. Son muchos y la comida escasea. Ha hecho aut?nticas atrocidades por conseguirla, y volver? a hacerlas si hace falta, todo por sobrevivir un d?a m?s.
Cuando localiza la comida es casi demasiado tarde, muchos otros han llegado antes, y han saciado s apetito, lo que queda no es suficiente para ?l solo y adem?s no est? s?lo. Gru?e, ruge amenaza, para espantar al resto de comensales, como nada de esto funciona ataca con violencia al m?s cercano, lo golpea armado con una piedra, que no es consciente de llevar en la mano, hasta que siente el dolor de sus dedos machacados entre la piedra y el cr?neo del enemigo. El primer rival cae al suelo con la cabeza abierta, fueron juntos a la escuela, es posible que hace diez a?os jugasen juntos en el patio del recreo, sin embargo no ha sentido nada al matarlo, nada m?s que dolor sus pu?os homicidas. El resto de los carro?eros retroceden al ver la suerte sufrida por su compa?ero, protestan, miran llenos de temor y odio, mientras reculan, al o?r un nuevo rugido.
Come r?pido y atropelladamente, aunque unos pocos han huido, pueden volver, adem?s hay muchos otros hambrientos, y ?l no es el m?s fuerte, su ?nica ventaja es la sorpresa y utilizar armas, parece ser el ?nico que a?n las usa, parece que su podrido cerebro sigue siendo superior al de sus semejantes. Casi ya no queda nadie que no haya sido infectado, al principio los pocos sanos sirvieron de alimento a los afectados, ahora son sus despojos, sus reatos los que siguen aliment?ndolos.
Como si de una pesadilla se tratase o de una pel?cula de serie b el caos se apoder? del mundo, aunque ?l no fue consciente, tuvo la suerte o la desgracia de ser uno de los primeros, antes bromeaba con ellos ?que aparezcan zombis, con esto desaparecer?n todos mis problemas, ni curo ni hipoteca s?lo comerme al de al lado? era una frase que repet?a numerosos s?bados de borrachera. Entonces la comida era abundante, pero al extenderse la enfermedad, cada vez quedaba menos comida y eran m?s a repartirla. Nadie supo c?mo se expand?a, no era como en las pel?culas, un mordisco, un ara?azo, no supon?an una amenaza mayor, que el de cualquier otro animal, porque era esto en lo que se convirtieron los infectados en animales salvajes. Aunque para su desgracia ?l todav?a guardaba una chispa de lucidez.
Esa chispa de lucidez es lo que realmente le tortura, en ocasiones es consciente de donde est? y que hace, como por ejemplo ahora, cuando reconoce que est? en el jard?n de la casa familiar, y reconoce los retos de ropa del cad?ver que est? devorando. En este momento se da la escena m?s dantesca y tierna que se pueda imaginar, pues mientras un hijo devora los restos de su madre, dos l?grimas recorren el demacrado rostro de un zombi.

Drunkman

Publicado por snoopy2 @ 20:09  | Grandes Relatos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios