S?bado, 16 de octubre de 2010
Secci?n de relatos de terror Es 23 de Septiembre y vuelve de nuevo a la rutina que tanto odia. Hoy es otro a?o m?s en el que volver a sentirse sola, otro a?o m?s para sentir las humillaciones por parte de sus compa?eros y por par...

Es 23 de Septiembre y vuelve de nuevo a la rutina que tanto odia. Hoy es otro a?o m?s en el que volver a sentirse sola, otro a?o m?s para sentir las humillaciones por parte de sus compa?eros y por parte de algunos profesores.
Nada mas entrar siente el sudor en las manos y los m?sculos del cuello tensos. Intenta pasar lo m?s desapercibida que puede, saluda discretamente sin ni siquiera levantar la vista. No sirve absolutamente de nada, en unos segundos se encuentra rodeada por cuatro de sus compa?eros, el m?s alto de ellos quiere intimidarla, la mira de arriba a abajo y empieza de una manera suave su juego, s?lo con algunas indirectas que hunden su moral. Entre todos se la van turnando, nadie quiere perd?rselo incluso se suman otras dos personas. La fiesta termina cuando la profesora de filosof?a entra con prisas desmedidas.
Vuelve a respirar tranquila, pero durante cuanto tiempo. Sabe que tiene que salir lo m?s deprisa que pueda al pasillo cuando suene la campana, pero no lo ha conseguido la han interceptado y tiene pinta de ponerse mal la cosa. Emite un peque?o grito, casi inaudible por ella misma. Cuando la agarran por el brazo y se r?en la respiraci?n se vuelve m?s y m?s agitada, por mucho que intenta respirar no puede, busca desesperadamente en su bolsillo la medicina, pero con los nervios la olvido en casa. Empieza a ver puntos negros y pierde la conciencia, menos mal que la r?pida actuaci?n de uno de sus compa?eros la salva.
Cuando pasa una semana mas o menos sigue con miedo de volver, su familia al verla tan deca?da le da una semana m?s para que termine de recuperarse. Ahora dedica su tiempo a pasear por una feria cercana a casa. Adem?s de las atracciones tienen peque?as tiendas con antiqu?simas reliquias. Encuentra por casualidad un libro con un escarabajo dorado y unas letras desgastadas, victimas del tiempo. No sabe porque pero lo compra sin dudar, ni siquiera sabe de que va. Pero el mero hecho de tenerlo le hace sentir segura. Ya en casa, lo lee tranquilamente, es un libro de hechizos. Los hay de todo tipo: para el mal de ojo, para sanar enfermos, para mal de amores. Pero el que m?s le impacta es uno de protecci?n contra el enemigo, no parece muy dif?cil de preparar. Necesita las fotos de las personas que le molestan, un poco de Ruda, plumas de aves y unas agujas.
Recita y esparce todo alrededor de un circulo de sal, no puede creerse lo que est? haciendo, se siente inmersa en una pel?cula de serie B de terror adolescente, siente ganas de re?rse pero se reprime.
No sucede nada por lo que decide recogerlo todo antes de que sus padres vuelvan, se acuesta. En sus sue?os ve un ni?o de pelo pajizo y con los ojos en blanco, tiene la piel putrefacta y se r?e cuando ella le mira, le hace un gesto para que no diga nada.
Al d?a siguiente se entera por los gritos de sus padres, que ha habido un accidente en el instituto y que ha muerto uno de sus compa?eros. Precisamente Oscar, que fue era el cabecilla de los que la maltrataban. Al parecer lo encontraron en el cuarto de la limpieza, hab?a muerto de un ataque al coraz?n.
Es imposible que haya sido ese est?pido hechizo lo que le mat?, seg?n ley? era para protecci?n, no dec?a nada de matar.
Esas cosas no pasan en la realidad es imposible. Busca como loca entre las hojas la manera de parar lo empezado, pero no ve nada, por lo que decide volver a la tienda a buscar informaci?n. La dependienta la mira como si estuviera loca y la echa. Regresa a casa con la ?nica esperanza de que todo haya sido una casualidad. Se portaban mal con ella, pero no quiere que muera nadie m?s.
Esa misma noche vuelve a tener pesadillas con un ?rbol enfermo que se incendia, se oyen gritos y se ven sombras.
Se despierta suplicando que no haya pasado nada, al comprobar que es casi al medio d?a y no ha tenido noticias se siente aliviada. Hoy esta pasando el d?a muy tranquila, l?stima que se vea truncado por las noticias de la tarde, el profesor de lengua se ha suicidado en su casa del campo.
A pesar de que la acoso m?ltiples veces, ella no quer?a su muerte.
Desesperada lo ?nico que se le ocurre es quemar el libro, no sabe que puede pasarle, pero se niega a que siga muriendo m?s gente.
Cuando decide hacerlo el libro a desaparecido. Desde ese d?a han parado las muertes, pero no ha dejado de so?ar ni un s?lo d?a con la gente que muri? en esos raros accidentes, est?n atrapados en el instituto y no les dejan salir.

Noctua7

Publicado por snoopy2 @ 15:36  | Grandes Relatos
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