Jueves, 30 de diciembre de 2010
De la adolescencia proviene mi afici?n por la literatura de terror, he pasado muchas noches leyendo a autores como Poe, M.R James, Blackwood, Le Fanu, Stoker.... Sin embargo, mi autor predilecto ha sido siempre

De la adolescencia proviene mi afici?n por la literatura de terror, he pasado muchas noches leyendo a autores como Poe, M.R James, Blackwood, Le Fanu, Stoker.... Sin embargo, mi autor predilecto ha sido siempre Lovecraft. Un anticuario que malviv?a en Rhode Island y que nos dej? grandes relatos de terror, nadie como ?l describe esas atm?sferas opresivas e inquietantes. Lovecraft cre? una cosmogon?a, un universo m?tico, los Mitos de Cthulhu. En ellos est? presente el Necronomic?n, un tono blasfemo escrito por el ?rabe Abdul Alhazred, que tenia el poder de invocar a deidades malignas que poblaron la tierra y esperaban ansiosamente regresar a ella.

Todo esto me parec?a nada m?s que ficci?n, obra de la mente de Howard Phillps Lovecraft hasta que acontecieron los hechos que narro a continuaci?n.

Un martes por la tarde decid? subir a la biblioteca de la facultad de sociolog?a, la biblioteca estaba repleta de gente que devoraba apuntes y libros; era ?poca de ex?menes y tras estudiar una hora la ?apasionante? asignatura Sociolog?a de las organizaciones, me tom? un breve descanso y mientras ech? un vistazo a los libros de la biblioteca. Entre libros de Vincent Gonzalez Radio y John de Dios Ruano, me caus? extra?eza un viejo volumen. Tras retirarlo de la estanter?a lo observ? detenidamente, era un libro curioso escrito en una lengua ancestral e incomprensible; parec?a un libro de alquimia o brujer?a mi afici?n por lo oculto me impulso a llevarlo en pr?stamo.

Me dirig? a donde se encontraba la bibliotecaria, una mujer extremadamente delgada, alta y encorsetada en un vestido estampado de flores. Le di el libro, ella lo cogi? con sus dedos largos y cartilaginosos, y lo pas? por una m?quina. El libro era m?o por una semana. Guard? celosamente el volumen en mi carpeta negra. A la salida de la biblioteca me encontr? con un amigo que me propuso jugar unas partidas de ajedrez en la sala de estudiantes, un antro donde la gente desperdicia su vida acad?mica jugando al ping pong, a las cartas, o simplemente holgazaneando, y tal vez, el lugar del universo donde m?s se repite la palabra "neno? por minuto. Yo acced?.

Tras vencer en varias partidas, le mostr? el libro; lo abri? y ley? una de las frases en un idioma extra?o, algo as? como el de cierto profesor de Filosof?a de la facultad en sus clases; fue un gran error, peor incluso que comer cacahuetes de la m?quina del tercer piso o escoger Sociolog?a del territorio como asignatura de libre elecci?n.

Hab?a invocado a las fuerzas del mal, despertando a dioses que hab?an permanecido aletargados durante miles de siglos. De repente estall? una tormenta, rayos iluminaron la sala, la lluvia ca?a con fuerza. Una m?sica de flautas comenz? a escucharse a lo lejos, un hedor insoportable inund? la sala un olor peor incluso del que ya hab?a. Un monstruo gigantesco y abominable, el gran Cthulhu apareci? tras el cristal, mientras una legi?n de seres subhumanos danzaban y hac?an sonar sus flautas a su alrededor.

Atraves? la ventana y devor? a toda la gente que segu?a jugando a las cartas, al ping pong o tocando la guitarra como si nada sucediera. Logr? escapar de la sala y el conserje, que hab?a realizado un curso de ocultismo por correspondencia por la universidad de Miskatonic mientras entregaba fichas y matr?culas, me advirti? de que la ?nica manera de enviar de nuevo a la bestia a los infiernos era deshaci?ndose del libro quem?ndolo.

El decano y el vicedecano se opusieron a ello, y en ese momento me di cuenta de la conspiraci?n q hab?an tramado, una conspiraci?n que ni siquiera hab?a descubierto el doctor Cardesinius un experto en descubrir conspiraciones esot?ricas.

Hab?an sido el decano y el vicedecano quienes se hab?an hecho en el volumen dej?ndolo en la biblioteca. Se negaban a quemarlo, porque hacerlo violaba una norma de las bibliotecas de la U.D.C. Todo ya estaba perdido; la oscuridad reinar?a en el mundo; la humanidad se convertir?a en esclava del decanato y del gran Cthulhu. Me despert? aliviado, no hab?a sido m?s que un sue?o, me hab?a quedado dormido en clase de antropolog?a.


Publicado por snoopy2 @ 19:37  | Grandes Relatos
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