Jueves, 25 de marzo de 2010

En Rusia se ha seguido una técnica pionera para convertir bebidas alcohólicas en polvo para luego concentrarlo en pastillas.

Su finalidad parece ser que los consumidores calculen el nivel exacto de alcohol en sangre que pueden tener a la hora de cumplir las leyes para poder conducir.

Está muy bien este avance para la cultura española porque si la ciencia nos proporciona pastillas de alcohol, la pareja a la carta y el futbol en pack de latas de 6 pueden parar las investigaciones, ¡que se detenga el mundo! que lo habremos conseguido todo en la vida.

Evgeny Moskalev de la Universidad Tecnológica de San Petesburgo, en Rusia, ha afirmado que esta técnica ha sido probada con éxito en alcoholes de hasta 96 grados y se ha comprobado satisfactoriamente con whisky, cognac, vino y cerveza.

Digo yo que las bebidas espumosas le serán algo más complicadas ¿no? Aunque podría solventarse con que la pastilla fuera efervescente. Por otro lado yo creo que un Protos Crianza o un Tinto Pesquera Reserva, da igual el año, no serviría de nada en una pastilla, eso es una aberración y no digamos cómo íbamos a preparar un tinto de verano…

Cuando Delbert Mann dirigía a Rock Hudson y Doris Day en el rodaje de una de sus comedias, Pijama para dos, no tenía ni idea de que sus galletitas VIP, un producto que inventan después de que ya fuera mundialmente famoso, por fin, se ha hecho realidad pero en forma de pastillas en vez de galletas. Es como si los guionistas (Paul Shapiro y Paul Henning) hubieran sido unos visionarios ya en 1961.

Supongamos que el fin de todo esto será terapéutico para que muchos alcohólicos pudieran rehabilitarse controladamente si es que necesitaran dosis de su propio enemigo para luchar contra él o para fines culinarios para tener medidas justas, económicas y prácticas.

Sería perfecto que, igual que explican las recetas indicando que hay que echar dos cubitos de caldo de pollo, pusieran que hay que incluir dos pastillas de vino porque sería tremendamente preciso, mucho más que el típico “añadimos un chorrito de…” porque cada persona tiene su medida y supongo que nadie me podría decir cuánto es realmente un chorrito.
Es cierto que nos ahorraríamos la botella, su reciclaje y ganaríamos en el espacio que ocupa en nuestras despensas pero sólo la evolución llegará a decirnos a dónde podemos llegar.

Fuente:Blog del Miedo


Tags: Curiosidades

Publicado por snoopy2 @ 15:56  | Curiosidades
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios