Mi?rcoles, 21 de abril de 2010

Cada seis años se celebra el festival de Onbashira, una tradición con 1.200 años de antigüedad en la que cientos hombres ponen en riesgo sus vidas. Muchos de ellos bajando sobre un tronco por una montaña muy inclinada...

Festival de Onbashira

El festival de Onbashira lleva celebrándose cada seis años desde hace 1.200 años. Es una tradición nipona que simboliza la renovación del santuario sintoísta de Suwa que se encuentra cerca del lago del mismo nombre en el área de Nagano. "Onbashira" puede ser literalmente traducido como "Los Pilares Sagrados" o "Loa pilares Honrados".

Los pilares del templo consisten en troncos de árboles centenarios que alcanzan los 17 metros de longitud, 1 metro de diámetro y hasta 12 toneladas de peso. Para mover los troncos son necesarios varios cientos de hombres, pues en ningún momento se emplea ayuda animal o maquinaria. El festival se realiza igual que hace 1.200 años cuando comenzó a celebrarse.

A pesar de las medidas de seguridad que cada año se incrementan, la celebración es muy peligrosa. En el último festival (2010) hubo un muerto, el hombre murió al caer al suelo y golpearse en la cabeza durante el traslado de los centenarios troncos al templo. Otros tres hombres sufrieron fracturas y varias decenas de ellos tuvieron que ser atendidos por diversas contusiones. No es la primera vez que hay muertos o heridos durante el festival. Según los organizadores, hace siglos las muertes eran consideradas honorables, pero ahora se intentan evitar por todos los medios.

Fue populariza en occidente cuando se realizó en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno que tuvieron lugar en Nagano en 1998. Sin embargo en Japón es todo un acontecimiento desde hace siglos y se estima que puede llegar a reunir a un millón de personas que vienen de todos los rincones del país.

Una tradición muy peligrosa

La renovación de los pilares del templo requiere una serie de fases en la que cientos de devotos arriesgan sus vidas.

Durante la primera parte de la ceremonia se talan los troncos de los árboles, que pueden alcanzar un metro de diámetro y pesar hasta 12 toneladas. Para ello se utilizan hachas y sierras especialmente creadas para la ceremonia. los troncos cortados son limpiados y engalados con lazos de los colores sintoístas: rojo y blanco.

Posteriormente, son trasladados colina abajo por los jóvenes más fuertes y valientes de la prefectura. Esta segunda parte de la ceremonia se denomina Ki-otoshi, es una de las partes más arriesgadas del festival, casi todos los años mueren una o dos personas y hay varios huesos rotos. Una vez que el tronco empieza a caer colina abajo no existe forma de pararlo, éste es el momento mas peligroso pues son habituales las caidas, caer delante del tronco es casi una sentencia de muerte pues este se desliza a gran velocidad por una pendiente máxima de 40º de inclinación durante un descenso de aproximadamente 100 metros.


En la última etapa el tronco es colocado verticalmente únicamente con la ayuda de cuerdas.

Una vez que han llegado al templo los troncos, considerados pilares sagrados, son puestos en vertical utilizando únicamente la fuerza manual, cuerdas y cables. Cualquier fallo en este proceso o la rotura de una cuerda podría provocar que el pesado tronco aplastase a los hombres que tratan de izarlo. Este parte de la ceremonia es demoninada "Satobiki".

Fotografías del Descenso de los Troncos - Ki-otoshi

Los Hombres más valientes "cabalgan" el tronco en su descenso por la colina.
El festival es muy conocido en Japón, el record de visitantes fue de casi 1'8 millones de personas en 1998.
La ceremonia sintoista ha permanecido sin cambios desde hace 1.200 años.
Cientos de hombres deben tirar del tronco con cuerdas para que este comience a deslizarse por la pendiente.
Sólo los más devotos y arriesgados se atreven a montar el tronco, morir en el festival es un honor.
Una vez comienza el descenso es imposible parar el gigantesco tronco de 12 metros.
Las caidas y fracturas de huesos son habituales todos los años.
A pesar de las medidas de seguridad, casi todos los años hay algún muerto.
El riesgo de ser aplastado por el tronco es enorme, los participantes se juegan la vida.
Se deben talar varios árboles para sustituir los pilares del templo.
Sólo se emplea la fuerza humana para todas las etapas del festival.
La inclunada pendiente de un máximo de 40 grados de inclinación es realmente resabaladiza.
Es habitual que los participantes se enganchen con alguna cuerda o sean arrastrados por estas en el descenso.
Una vez el tronco se detiene una marabunta de gente se acerca a tocarlo.
Este es un momento crítico pues se pueden producir aplastamientos debido a lo inclinado y resbaladizo del terreno.
Es un festival muy emotivo en el que cientos de personas cantan y se mueven al unísino.
A pesar del riesgo decenas de valientes se desplazan a escasos centímetros del tronco en descenso.
Los colores blanco y rojo predominan, pues son los más simbólicos en la religión sintoísta.
Este año hubo un muerto en el festival, las personas que mueren son consideradas honorables.

Tags: curiosidades

Publicado por snoopy2 @ 16:25  | Curiosidades
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